Rodeada en un mundo de gente, ahogada en un mar de palabras, atascada en un laberinto sin salida, donde ni siquiera la luz encuentra lugar para escapar.
Rodeada de gente.. pero sola. Ahogada en palabras.. pero muda. Atrapada en un laberinto eterno.. pero varada en medio de la nada. Así me siento, abrumada.
¿Cómo puede una persona sentir todo y nada a la vez? Vacía, y al mismo tiempo, llena de dolor. Llena de emociones.
Estar vacío hace que todo pierda su sentido. Hace que no haya nada, nada más que ese lugar esperando a llenarse. El vacío es peor que no tener respuestas, es no tener preguntas.
Pero, de vez en cuando aparece algo para llenar, muy de a poco, ese espacio que tenemos dentro. Risas, colores, imágenes, música. Y, aunque todavía no sea posible que nuestro vacío desaparezca del todo, vamos descubriendo que más allá del dolor y la tristeza hay algo nuevo. Hay algo que nos impulsa hacia adelante.
Es increíble como podemos mezclar sentimientos, como somos capaces de encerrar los pensamientos más locos dentro de nuestra mente y actuar como si nada.
'Todo esta bien' suelo decir. La realidad está bastante lejos de eso. 'Es una etapa' me sigo repitiendo. Pero.. ¿hasta que punto podemos fingir la felicidad? ¿Cuál es el máximo de palabras que podemos callar? ¿Cuántas emociones somos capaces de almacenar en nuestro interior?Lo que no decimos no muere, nos mata. Lo que reprimimos, lo que dejamos adentro, no hace más que empujarnos hacia el pasado. No nos deja avanzar. Todo lo que no demostramos se acumula hasta no poder más, hasta el punto en donde lo único que queremos es salir y gritarlo a los cuatro vientos.
¿Qué hace falta para dejarnos ir y ser nosotros mismos? ¿Cuánto tiempo requiere que tomemos la decisión de liberarnos? Creo que yo estoy por decubrirlo.
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16 de junio de 2011
10 de junio de 2011
Cuando te dicen que hay algo que no podes ver lo único que queres es ver eso que no podés. Así tengas que perseguir, ocultarte y espiar, vos vas a ver eso que queres ver.
Es como espiar por el ojo de una cerradura, como revisar un celular ajeno, nunca sabes con qué te vas a encontrar.
Si espías sos responsable de lo que ves. Nunca sabes que vas a encontrar espiando por el ojo de la cerradura.
A todos nos gusta mirar cosas, chusmear, espiar, aunque a veces no estemos preparados para lo que podamos ver.
Mirando por la cerradura podes llegar a robar verdades, verdades que pueden doler, y mucho.
El problema de espiar no es lo que se ve, sino todo lo que no se ve. Mirar por el ojo de la cerradura nos da una visión limitada de la realidad, muy estrecha.
Todo lo que queda afuera de lo que la cerradura nos deja ver es como si no existiera. Para ver por el ojo de una cerradura tenes que cerrar un ojo, ver solo una parte de la escena.
Es irresistible, siempre queremos saber qué hay del otro lado ¿pero estamos preparados? Tras el ojo de la cerradura viven grandes secretos.
¿Te atreverías a descubrirlos?
Es como espiar por el ojo de una cerradura, como revisar un celular ajeno, nunca sabes con qué te vas a encontrar.
Si espías sos responsable de lo que ves. Nunca sabes que vas a encontrar espiando por el ojo de la cerradura.
A todos nos gusta mirar cosas, chusmear, espiar, aunque a veces no estemos preparados para lo que podamos ver.
Mirando por la cerradura podes llegar a robar verdades, verdades que pueden doler, y mucho.
El problema de espiar no es lo que se ve, sino todo lo que no se ve. Mirar por el ojo de la cerradura nos da una visión limitada de la realidad, muy estrecha.
Todo lo que queda afuera de lo que la cerradura nos deja ver es como si no existiera. Para ver por el ojo de una cerradura tenes que cerrar un ojo, ver solo una parte de la escena.
Es irresistible, siempre queremos saber qué hay del otro lado ¿pero estamos preparados? Tras el ojo de la cerradura viven grandes secretos.
¿Te atreverías a descubrirlos?
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